“La cera animiza las obras de Patricia Iragorri, pues representa las emociones y los sentimientos contenidos, inconscientes, de alguna manera, guardados. Esa encáustica milenaria funge en el soporte pictórico como un tipo de alma compuesta de innumerables capas y revestimientos de colores, accidentes, combinaciones, formas, cadencias y texturas. De tal suerte, la aplicación consecutiva del material oleoso va determinando diversas lecturas de la pieza.”
Adriana Cantoral 2020
“Asimismo, el calor es otro factor decisivo en su factura, en su alquimia, ya que en cada derretimiento se impregnan distintos matices y tonalidades. Ese proceso de temperatura, de fuego y aire, es en sí una transición anímica, es decir, un dinamismo colorido de estados de ánimo que la artista va rascando, encontrando y develando con su sensibilidad. En otras palabras, va desnudando armónicamente el ser de sus creaciones.”
Adriana Cantoral 2020
“Por medio de la abstracción; un lenguaje que solo sabe de sensaciones internas, sentires que no logran manifestarse, percepciones silenciosas que no se externan e intuiciones, la pintora va adentrándose en rojos, azules, amarillos, blancos y sus respectivas mezclas hasta llegar a la espesura del encausto fundido y coloreado. Desde esas densidades extrae efectos traslúcidos que simulan veladuras iluminadas, brillantes llamaradas y flamas, así como estéticos escurrimientos, goteos y caídas de pintura. Se tratan de las entrañas mismas del espíritu vivo que apasionada y vigorosamente se hacen presentes al ser descubiertas con el filo de las gubias. Pareciera que esos instrumentos grabaran el ánima enardecida no nada más de enojo, tristeza o miedo, sino también de felicidad, dicha, gozo, placer y plenitud.”
Adriana Cantoral 2020
“Sus brochas y pinceles describen una paleta que en ocasiones es de estilo pop americano, mientras que en otras se introduce en el lirismo abstracto y a veces desemboca en una sobriedad reservada para ella. Sus trazos y movimientos son generalmente expresionistas, puesto que la fuerza de los rastros, rayones, marcas, surcos, arrugas y estrías de la sustancia oleosa, en contraste con sus destellos y opacidades, nos hablan de lo complejo que resulta indagar en lo espiritual, en lo más remoto del subconsciente. Por lo tanto, de una forma metafórica, la autora externa en la madera, con la cera en frío, los sucesos de su alma entera; desde los más agradables hasta los más lamentables, porque al final cada uno de ellos conforma la belleza artística de su vida.”
Adriana Cantoral 2020
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